Andreas Hugo Hoelgebaum Pereira tiene un gran futuro por delante. No podía ser de otro modo. Fue criado en distintos clubes de Bélgica, pero su padre le dio el ADN de futbolista brasileño que muchas veces saca sobre el césped. Por desgracia para él, a sus 21 años no ha tenido la oportunidad de jugar con continuidad en el Manchester United, pese a que el jugador fue petición expresa de Ferguson en su día. Es por ello que, durante la temporada 16/17, encontró acomodo en el Granada. Pese a la desastrosa campaña del conjunto nazarí y el caos organizativo que supusieron los múltiples cambios de entrenador, Pereira fue uno de los fijos. “Junto a Ochoa, entre otros, fue de lo más destacado y de lo poco salvable durante la temporada pasada. Jugó prácticamente todos los partidos (35 de Liga y 2 de Copa), perdiéndose 2 por acumulación de amarillas y la 1ª jornada de Liga porque todavía no había llegado al club”, explica Álex López (redactor de Granada CF Web y VAVEL Granada). 

Hablamos de un mediapunta y, como siempre ocurre hoy en día, los mediapuntas pueden jugar en muchas posiciones distintas. Andreas puede rendir en muchos puestos distintos, pero una cosa es segura: su zona de influencia es el carril central y su tendencia es interior, empiece por dentro o por fuera. Es un perfil de interior vertical (algo así como lo que hacía André Gomes con Nuno) que gusta de amasar y conducir la pelota para desarrollar su juego. Aparentemente es lento en movimientos cortos y a la hora de arrancar, pero es preciso. Tiene un buen cambio de dirección y le encanta amagar. Goza de cierta facilidad para el regate y siempre tiene recursos para salir airoso con el balón en los pies. Un gol definitorio fue el que le marcó a la Serbia de Maksimović en la final de Mundial U20 de 2015.

“Andreas tiene trabajo y físicamente está creciendo, pero no es un especialista defensivo; no tiene ese ADN y le falta cuerpo para los duelos tierra-aire. Sin embargo, sí es una opción interesante para iniciar el juego en campo propio y –sobre todo– lanzar el ataque. Encaja en el ataque rápido por cambio de ritmo, velocidad y capacidad para desplegarse con el balón pegado al pie. Siempre con la cabeza levantada. El brasileño es un jugador para disfrutar (en su mejor versión), que entra por los ojos. Rompe líneas por calidad en el pase (corto y largo) y salida en conducción: acelera, elimina rivales, ataca el espacio, tira paredes (toca y avanza), busca posiciones de disparo o asistencia. Es un interior de manual”

César Izquierdo sobre Andreas Pereira (Superdeporte)

El balón parado es otra posibilidad que se le abre gracias a su amplio dominio técnico. El balón parado y, en general, su pie derecho. Tiene un muy buen golpeo de balón. No es el más estético del mundo, pero le permitió marcar uno de los golazos de la temporada frente a Las Palmas (digno de ver). Su calidad, en general, compensa la irregularidad obvia de un joven con su perfil. “Fue de menos a más a lo largo de la temporada, aunque algunas veces se desentendía del juego, influenciándose por el resto de compañeros”, explica Álex. “Durante los partidos desaparecía y no entraba en juego durante muchos minutos, pero cuando tocaba la pelota el equipo lo notaba”. Esto no es extraño. Cuanto más puro es el talento (técnico), mayor suele ser la irregularidad, ya sea por altanería o inmadurez. Sólo los genios consiguen un equilibrio entre la regularidad y la sensación de peligro.

¿Cómo puede encajar alguien así en el sistema de Marcelino? Lo iremos viendo. A priori, su posición ideal la ocupa un jugador intocable como Carlos Soler; las otras dos que podría ocupar son propiedad de Parejo y Rodrigo, dos fijos para el asturiano. En la derecha su influencia será menor, pero es otra posibilidad. A todo esto, ¿tiene el suficiente sacrificio? Albert Morén (EUMD y Ecos del Balón) escribió hace tiempo sobre el belga y afirmó que había demostrado tenerlo. “El de entonces era el equipo de Paco Jémez, y el técnico había puesto a jugar al belga como carrilero izquierdo, una demarcación a priori tramposa para el prometedor mediapunta ya que, si bien le permitía presencia en el ataque, también exigía un compromiso en la recuperación y el retorno que, a priori, no es el que se esperaría de un talento ofensivo joven prestado por el Manchester United al Granada. Y lo tuvo“, comentó en su día.

“Desde aquel día, Andreas cambió de entrenador y ha exhibido versatilidad pasando por multitud de zonas del campo: la mediapunta, el extremo o una interesante posición de interior cuchillo desde la que sumó mucho veneno desgarrando por dentro. Pero en todas, con la zigzagueante constancia que cabe adivinarle a un futbolista de sus características y de su cocción, ha venido combinando las pinceladas del potencial que en su momento advirtieron en Mánchester, con un compromiso y determinación, no se sabe muy bien si con el equipo o hacia el marcador, con los que está empujando a la nave de Alcaraz tanto como el que más”. 

Albert Morén sobre Andreas Pereira (Ecos del Balón)

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