Rafael Mir Vicente, más conocido como Rafa Mir, es un futbolista de ataque que puede ocupar la posición de delantero centro o cualquiera de las dos bandas.  Hijo del futbolista Magín Mir, que debutó en Primera con el Real Mallorca y pasó por equipos como el Albacete, Cartagena, Elche, Murcia o Gramenet, firmó por el Valencia en la categoría cadete tras firmar una gran temporada en el Real Murcia. Antes rechazó equipos como el Villarreal para firmar por el Barcelona. A pesar de marcar 32 goles no le sirvió para seguir en la Masía.

Hay dos versiones bien diferenciadas de Mir. Como todo futbolista, muestra un nivel jugando en 2ªB con el Valencia Mestalla y muestra unas sensaciones distintas en el primer equipo. A él concretamente, quizás por su prematuro y forzado debut en la élite ante el Zenit de San Petersburgo en Champions, se le critica con demasiada dureza, sin tener en cuenta todo lo que rodea el hecho de que hoy asome la cabeza en Primera. Es un jugador que hoy por hoy, no tiene el nivel suficiente para formar parte de la primera plantilla; no porque no valga, sino porque apenas tiene 19 años y le queda mucha evolución por delante. Puede llegar a establecerse, sobre todo, con un papel de de atacante útil y polivalente. Pero creo que cabe matizar, con él especialmente, que tendremos y tendrá que tener paciencia y ser muy constante.

Rafa es un jugador atípico. Extrañamente, para el físico que tiene (roza el 1,90 m.), suele partir en banda. Es un jugador que, en categorías inferiores, demuestra tener potencia, una gran zancada y una aceptable capacidad para el desmarque. Quizás la virtud que más se le agradezca sea la de ser peleón y muy trabajador. Es un incordio para los centrales, porque en un momento dado puede manejarse en varios registros. Además, es un jugador oportunista y suele aparecer en el sitio indicado. Todo esto en categorías superiores tiene un problema: si no termina de definirse y, si no lo hace, no le valdrá para asentarse. Lo lógico sería que terminase como delantero centro o, como mucho, se mirase en el espejo de jugadores como Stuani.

En los aspectos a mejorar, no es un jugador que tenga pinta de ser capaz de driblar, de tener chispa y velocidad suficiente como para actuar como extremo al uso. Le cuesta jugar de espaldas y no es un experto en el juego aéreo pese a tener buena planta, lo cual le resta virtudes para la posición de punta. Y añadido a esto, también debería mejorar un poco la efectividad de cara a puerta, el mano a mano con el portero. En definitiva, tiene que decidir (o tienen que decidir) si se queda, con el paso de los años, en un jugador más, o en un atacante útil al que se le pueda sacar provecho y pueda ayudar al equipo como comodín.

Perfil realizado con la colaboración fundamental de Rubén Alvir, entrenador nacional de fútbol y seguidor habitual de las categorías inferiores del Valencia.

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