Carlos Soler Barragán lleva defendiendo la camiseta del Valencia. Durante 12 años pesan a sus espaldas más de 500 goles en la Academia. Empezó jugando de delantero en el fútbol ‘7’, pero en su paso al fútbol ‘11’ ha ido retrasando su posición hasta que Rubén Baraja, su ídolo de la infancia, lo ubicó de pivote, por delante de la defensa, para dar salida al balón jugando desde atrás. “Hace que lo difícil parezca fácil. (…) Y lo consigue con una elegancia impropia de un jugador de 19 años. Esa elegancia le ha hecho ganarse el sobrenombre de El Dandy”, explica Álvaro Benzal en Radio Taronja.  Dentro de nada, le tocará reclamar el título de príncipe de Mestalla. Tiempo al tiempo. 

Se trata de un centrocampista muy polivalente que puede actuar en cualquiera de las tres posiciones del centro del campo (pivote, interior o mediapunta) mostrando gran rendimiento, tanto en un 4-3-3 como en el 4-2-3-1. No es un jugador que destaque facetas defensivas, pero lo suple con una inteligencia táctica ajena a alguien de su edad. Atesora casi todas las virtudes que necesita un jugador top de su posición: visión de juego, precisión -y tensión- en el pase para romper las líneas de presión, habilidad para ayudar a sacar el balón jugado desde atrás, un gran desplazamiento en largo, llegadas desde segunda línea al área contraria, gran dominio del balón por su calidad técnica y, sobretodo, un disparo de larga distancia al alcance de pocos. Por último, es un gran especialista a balón parado. En el filial, a pesar de estar en edad juvenil, ha sido el encargado tanto de las faltas laterales, como los saques de esquina.

Hablamos de un líder silencioso, de los que dejan que sus acciones hablen por él, el que de pequeño tenía en el ‘Pipo’ Baraja a un referente y ahora, recién cumplida la mayoría de edad, es su prolongación sobre el césped en cada partido del Juvenil A. (…) Todos sus compañeros saben que cuando él da un pase o saca una falta, solo hay que empujar el balón o controlar su asistencia para marcar. Entrenador y jugador pueden sentirse orgullosos los dos, Baraja por tener un alumno aventajado en las artes de pasador y asistente como él lo era, y Carlos Soler por tener como entrenador a su ídolo de la infancia y del cual puede aprender mucho y bueno.

Paco Rius sobre Carlos Soler (16 de marzo de 2015)

En los aspectos a mejorar, le ocurre lo mismo que a la mayoría de los jóvenes: debe seguir entrenando el plano físico para poder competir al máximo nivel. Por su posición, necesita aumentar la intensidad y su agresividad a la hora de recuperar balones. Aunque no sea una cualidad para un jugador de sus características, sí lo hará un futbolista mucho más completo en un futuro cercano.

Este año ha sido el de su consagración a nivel nacional, no sólo por hacerse indiscutible en el filial de la mano de Curro Torres, sino también por haber sido internacional sub-19 por primera vez en su corta carrera, junto a su compañero de equipo Lato.

Perfil realizado con la colaboración fundamental de Rubén Alvir, entrenador nacional de fútbol y seguidor habitual de las categorías inferiores del Valencia.

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