Rodrigo Moreno fue un buen fichaje. Después del suspiro de indignación que habréis expirado muchos de vosotros, permitidme que os explique el porqué de estas duras declaraciones. Porque creo que sólo hace falta echar un poco la vista atrás. No hace tanto tiempo de aquello. Cuando el Valencia confirmó el fichaje del hispano-brasileño a todos (generalizo) nos pareció una muy buena incorporación. Se trataba de un jugador joven, futuro convocado en la Selección Española y que había triunfado (45 goles y 17 asistencias en 118 partidos) en un club grande como el Benfica; en una liga menor, pero competitiva y que siempre saca jugadores que terminan en la élite. Él daba el perfil de futbolista de futuro. Lo único que parecía chirriar ligeramente eran los 30 millones de euros que se iban a desembolsar por él. Pero tampoco mucho. A la entidad ché llegó con 23 añitos y, en su momento, Transfermarkt lo tasaba en 20 ‘kilos’. Si le sumas la evidente inflación de los precios en el mercado, el precio que pagó el Valencia era el que tenía que pagar.

Evolución del precio de mercado de Rodrigo (Transfermarkt)
Evolución del precio de mercado de Rodrigo (Transfermarkt)

Dada esta contextualización, partimos de la base -creo- de que Rodrigo no fue un mal fichaje. Lo que sí es menos defendible es su trayectoria hasta su lesión en el Vicente Calderón. La prestancia que se intuyó en el Trofeu Taronja ante el Milan sólo fue una chispa que se apagó de una forma un tanto incomprensible. Nadie sabe exactamente por qué, pero pasó. Con la total confianza de Nuno, acumuló sus mejores momentos al inicio (jornadas 3 y 4: marcó un gol y dio 2 asistencias) y en el ecuador (jornadas 18, 19 y 20: 2 goles y una asistencia). Acumuló más tarjetas que tantos -siendo extremo- (4 amarillas y 2 rojas más una expulsión por doble amarilla) y más desaciertos que ocasiones generadas. El entrenador le dio 2.184 minutos, la mayoría de ellos en la banda derecha. Partimos también de que Rodrigo no venía como un jugador de banda, sino como un segundo punta veloz y con desborde. Sin embargo, no creo que la posición haya sido uno de los principales problemas del ’17’. Tiene características para jugar ahí. ¿Qué pasó entonces? ¿Alguien sabe dar una respuesta concreta?

Nuno no cejó en su empeño de darle protagonismo, de ponerle en la diana mediática. Ahora pocos confían en que sea el jugador diferencial que apuntaba ser.

Lo que yo interpreto es que el gráfico que dibujó su rendimiento fue progresivamente de más a menos, de forma casi imperceptible. De repente los regates, los autopases, la valentía,… fallaron. La autosuficiencia que le define dejó de existir. No se puede decir que fuese falta de confianza, porque no dejó de intentarlo; sino falta de evolución. Rodrigo es un jugador que tiene, para empezar, un defecto que debe solventar para iniciar su evolución: su poca limpieza en los controles, tanto de primeras como a la hora de intentar una acción individual. Le hace estar en desventaja frente al defensor, quien siempre tendrá más fácil provocar el error. Además, le impide combinar con rapidez con sus compañeros. El segundo error que, creo, debe arreglar es la falta de madurez. Me cuesta creer que Rodrigo haya tenido una etapa peor que ésta en su breve carrera deportiva y parece que no la está llevando bien. Tiene que empezar a entender dónde está y cuánta repercusión tienen sus acciones. Tuvo un gran inicio y demasiada confianza, lo que le llevó a acomodarse y a estancarse. Nuno no cejó en su empeño de darle protagonismo, de ponerle en la diana mediática. Ahora pocos confían en que sea el jugador diferencial que apuntaba ser.

Pero no todo va a ser crítica constructiva. Yo quiero a Rodrigo en el Valencia, pero quiero ver a la evolución del Rodrigo benfiquista. La lesión le puede venir bien: le apartará de los focos, le restará importancia en el equipo. Tiene que empezar de cero, comprender que necesita iniciar la escalada poco a poco y no pretender ser la estrella desde el minuto 1. Debe empezar a jugar para el equipo, aportar al colectivo, hacer las cosas fáciles. Rodrigo debe ser la valentía, el caos controlado que revolucione partidos, las diagonales que rajen rivales de arriba a abajo, el tornado que agite las defensas rivales, el desborde, el jugador al que se busque en las transiciones rápidas y la zurda que aporte los goles que estaba acostumbrado a aportar en Portugal. Y ante todo, con paciencia y actitud.

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