El mundo sigue girando pase lo que pase, también para el Valencia tras el “varapalo” del 4-1 ante el Bayern de Múnich. Y lo pongo entre comillas porque estamos en pretemporada, aunque ello le pese a todos aquellos pirotécnicos impacientes que pretenden quemar la falla antes siquiera de construirla. Por suerte iba a llegar un analgésico, en forma de partido no televisado, para calmar los dolores de cabeza que provocaron Müller y Douglas Costa en Pekín. Demostrativo de que, efectivamente, a este Valencia en fase beta aún le quedan partidos y caídas que le curtan de cara a esta ambiciosa temporada que se viene. Para eso mismo sirven los amistosos: para experimentar y para tropezarse. En los partidos que ya se han disputado, se ha podido observar la idea general que pretende implantar Nuno en su equipo. Eso es lo importante. La plantilla va cogiendo ritmo y acostumbrándose, tras una gran temporada inicial, al objetivo del entrenador: construir un equipo cuya base se fundamente en la competitividad pura y dura, más allá de la calidad técnica y las individualidades.

Tras China, llegaba Alzira. Alzira está a 40 minutos en coche y no me había surgido la ocasión de poder ir nunca. Un partido entre Valencia y PSV parecía una buena excusa. Pero claro, no conocer un sitio es lo que tiene: que te pierdes. Llegamos y nos plantamos frente a un polideportivo de color rojo, creyendo firmemente que era el Luis Suñer Picó. A los pocos minutos, me extrañó la poca afluencia de gente que había en los aledaños y le pregunté a un amable transeúnte que dónde estaba. “No, no. El estadio del Alzira está bajando la avenida; al lado del Carrefour”, me comenta. La cosa es que tras un par de llamadas a Sergi, periodista en funciones y compañero de piso, conseguimos llegar. Un pequeño estadio con capacidad para 6.000 personas (sentadas; 11.000 de pie, o eso dicen los que saben), pintado de blaugrana y totalmente lleno. Pese a la poca gente que es capaz de albergar un templo de estas dimensiones, siempre impresiona entrar en un estadio. Ya saben: subir las escaleras del vomitorio y ser expulsado violentamente a la vista de unos cuantos miles de aficionados. Siempre es una sensación irrepetible, sea el estadio que sea; sea la primera vez o la decimoséptima.

● Enzo Pérez y la defensa de tres con Mustafi

Es una constante: Nuno quiere que el sistema con cinco defensores funcione. Para ello, lleva probando toda la pretemporada el 3-5-2 (o 5-3-2. según qué consideremos a Barragán y Gayà) con el equipo titular. Después, en las segundas partes, varía los nombres y cambia al 4-3-3 (o 4-1-4-1) habitual. Ante el PSV pasó exactamente lo mismo. La diferencia estuvo en los cromos: salió Orbán; entró Mustafi en la derecha y Vezo partió como central izquierdo. El alemán es un seguro, un candado difícil de superar en el uno contra uno y un gran corrector de Barragán. Por su parte, Vezo cuajó quizás su mejor partido en esta pretemporada. Elevar dicho listón tampoco era muy complicado. El luso estuvo muy flojo ante Mané (Southampton) y sobre todo Douglas Costa (Bayern de Múnich), pero secó a Narsingh. Esto nos demuestra lo que ya sabemos: Vezo necesita una temporada de titularidades continuadas, de sentirse el líder de una defensa. Vezo, para poder convertirse en lo que puede llegar a ser, necesita salir cedido o ser titular en el Valencia, -lo que a día de hoy es complicado-.

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Once titular del Valencia ante el PSV

Pero el quid de la cuestión en todo esto es Enzo Pérez. Tiene que jugar, pero, ¿dónde?. Cierto es que la actuación del argentino es, en términos generales, buena. Pero con peros. Enzo es de naturaleza activa, física, móvil. Es un mediocentro con capacidad para hacerlo todo, sin destacar especialmente en nada, lo cual es bueno y malo a la vez. Personalmente, aún no sé cuál es la posición en la que puede rendir al 100%. Como interior (delante de Javi Fuego) posiblemente sea el sitio donde más le convenga por condiciones, pero volvemos a lo de antes: ni es un especialista de la distribución, ni es un especialista llegando al área. Se le da muy bien el robo, pero como mediocentro posicional es demasiado hiperactivo y pierde la posición en exceso. En el caso del centro de la defensa, viene a ser un poco lo mismo que en el anterior caso: tiene una buena capacidad para recuperar balones y puede rendir puntualmente ahí. Con la línea adelantada, es suficientemente rápido como para recuperar el sitio. Además, va bien abajo. El problema llega cuando el equipo rival -en este caso los de Eindhoven-, ataca por el centro y te mete atrás. A Enzo le cuesta mucho estarse quieto y muestra carencias en el juego posicional. De Jong, el ‘9’ del PSV en Alzira, no hizo un partido de mención; sin embargo, conseguía recibir de espaldas, -sin anticipación del ex del Benfica-, y generar inquietud (no peligro, inquietud). Vale, lo entiendo, Nuno le pone ahí porque tiene una aceptable salida de balón y mentalidad defensiva. Pero seguramente sólo se trate de programar una posible alternativa por si hiciese falta. Dudo mucho que, visto lo visto, sea la primera opción del entrenador.

● El primer rol de Danilo

Habréis podido observar en el esquema (arriba) que Danilo actuó como interior ofensivo. Es decir, que protagonizó el rol de André Gomes. Esto de primeras puede sorprender un poco, ya que en teoría el brasileño viene como sustituto natural de Javi Fuego. Pero la realidad es otra bien distinta. La realidad es que Danilo es ese mediocentro polivalente que buscaba Nuno, y lo está demostrando desde el primer día. Tiene habilidad para la recuperación y un físico privilegiado que le permite hacer de box-to-box, por lo que puede perfectamente adaptarse a este papel. La interpretación de esto obliga a repetir una frase dicha al principio: construir un equipo cuya base se fundamente en la competitividad, aunque se reduzca un poco el talento creativo y la técnica. El ex de Vasco da Gama es eso: competitividad, es aumentar tus posibilidades y disminuir las del contrario. Ante el PSV, el intercambio de posiciones con Alcácer fue constante durante toda la primera parte. El de Torrent es un delantero inteligentísimo, que lee el juego como pocos y que necesita tocar el balón. Si se siente aislado arriba, retrocede unos metros, recibe de espaldas y la suelta rápido. Agita el contrario y asiste los compañeros que vienen de cara. Con Danilo, puede realizar ese movimiento sin necesidad de perder la referencia arriba.

Otra cosa es hablar de su rendimiento particular. Es una posición complicada que requiere de cierta imaginación para salir de una situación complicada (presión rival). Lo cierto es que el trivote de los holandeses, formado por Hendrix, Pröpper y Maher, fue una de las noticias más positivas para Cocu. El primero, Jorrit Hendrix, fue el mejor jugador de su equipo. Canalizó el juego y fue contundente en las entradas. La actuación de Danilo fue floja ofensivamente. Estuvo algo perdido en los movimientos y no supo asociarse bien, además de tener un par de pérdidas en medio. En defensa fue de menos a más, y terminó a un nivel decente. Pero claro, todo esto nos lleva a una tercera cuestión: ¿Y Parejo? El capitán sigue mostrando las mismas deficiencias del año pasado. Un mediocentro con su papel (distribuidor) no puede intentar siempre provocar el falta del contrario reteniendo el balón, porque pasa lo que pasa. Es un jugador con mucha calidad al que le falta seguridad para ejercer donde ejerce. ¿Esto qué quiere decir? Que ante el PSV el líder fue Javi Fuego. La posesión fue para los granjeros, pero el dominio (por estabilidad defensiva) fue para el Valencia. Y eso es una gran noticia.

● Ryan, Rodrigo, Bakkali y otros asuntos

También hay que hablar del debut del australiano como portero del Valencia. He decidido dejarlo para el final porque, sinceramente, no hay demasiado que comentar más allá de algunas sensaciones. Haciendo memoria, el PSV chutó a puerta una vez en todo el partido, y ante eso reaccionó bien abajo. Por lo demás: muy seguro por alto -incluso aguantando un cuerpo a cuerpo en el aire contra De Jong-, y bastante rápido, tanto en los mano a mano, como en las estiradas. La única conclusión que saco es que ratifica un poquito más todo lo que se ha dicho de él estos días: que es un muy buena incorporación, que tiene mucho futuro y que es el reemplazo perfecto para Diego Alves, tanto ahora como en un teórico futuro.

El siguiente párrafo (éste) va dedicado a los bandas. Después del encuentro ante los de Eindhoven, y junto al resto de partidos que ya se han disputado, saco varias conclusiones sobre varios de ellos.

La primera de ellas va dirigida a Rodrigo Moreno, un jugador que más allá de no rendir, la campaña pasada llegó a restarle al equipo. Del hispano-brasileño he esperado para sacar conclusiones, porque no deja de ser un jugador joven y que requiere de paciencia. Se dice de él que ha cambiado, que es otro y que se ha detectado en él un cambio a todos los niveles. Pero mi impresión es que su pretemporada sigue la misma línea que su pasada temporada: técnicamente fallón, algo individualista y falto de gol. Más allá de la actitud, su aptitud sigue un poco en las mismas. En segundo lugar, Bakkali. El bueno de Zakaria empieza a ponerse a punto y ante el PSV empezó a demostrarlo. No sé si por el propio entrenamiento o por la motivación que suponía marcarle a tu ex-equipo (supongo que ambas), pero lo cierto es que Poulsen aún sigue buscando los trocitos que quedaron de su cintura tras encararle Bakkali. Dos jugadas, dos chispazos, dos disparos que rozaron el gol. Eso espero de él esta temporada: menos minutos de los que le gustaría, pero buenos. El papel de revulsivo le queda de lujo, tanto por edad, como por características. El tercero es João Cancelo. Empezó ante el Levante en Mestalla, brilló ante Columbus Crew (amistoso justo después de acabar la temporada regular) y volvió a demostrar en Alzira: el portugués lo tiene todo para ser un gran extremo. En la segunda mitad actuó un rato como tal y otro rato como lateral. Vuelve a no haber color. La imaginación, los controles, la potencia e incluso la magia que demuestra en algunas acciones es para tenerlo muy en cuenta. Nuno se ha dado cuenta. 

Para lo último que quiero comentar necesito un párrafo a parte. Él lo merece. Sigo alucinando con su nula progresión desde que subió al primer equipo: llegó, subió el listón de los laterales al notable alto todos los partidos y no volvió a bajarlo de ahí. No necesitó periodo de adaptación a la élite, no es un jugador con un futuro muy prometedor, ni siquiera se puede decir que esté entre los mejores. Fue y estuvo presente desde el minuto uno, su futuro es hoy y, a riesgo de sonar imparcial, a día de hoy sólo Alaba y un Filipe Luis titular (no el del Chelsea) pueden superarle, y por muy poco. Con él me pasa un poco lo que me pasaba con Isco al principio: creo que está cerca de ser el mejor en su posición, pero aún tiene que demostrarlo. La regularidad es lo que diferencia a los grandes jugadores de “los mejores”. Algún día encumbraremos a José Luis Gayà como lo que es. Sólo necesita tiempo. Su pretemporada vuelve a ser excelente. Su partido ante el PSV, sobresaliente. Su enfrentamiento individual con Arias (tanto ofensiva como defensivamente), excelso. Su asistencia a Alcácer para el único gol, perfecto. No tiene que mejorar nada; sólo mantenerlo.

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