Antes de comenzar con el tema que nos atañe, he de decir que la evolución de Nuno Espírito Santo está siendo bastante positiva. Pese a todas las dudas que haya podido haber en cuanto a su eficacia como entrenador, la temporada del Valencia (en Liga) está siendo excelente si tenemos en cuenta que es la primera de este proyecto. Muchos jugadores nuevos y jóvenes, nuevo máximo accionista y, en definitiva, lo que parece es que el club vuelve a ver la luz tras tantos años vagando por la incertidumbre más absoluta. Hubo un tramo de la temporada en el que yo mismo llegué a dudar de su valía real (el mes de su renovación). Me parecía que no se daba cuenta de lo que funcionaba y que el equipo perdió puntos por su culpa (Vigo, por ejemplo). Pero vistas las cosas con perspectiva y extendidas en el tiempo, ha dado al Valencia una identidad y ha hecho de Mestalla el fortín que merece ser.

También me pareció que por su cabezonería (Filipe Augusto), el Valencia no tuvo ni siquiera la oportunidad de remontar el desastre de Riazor (3-0). Vimos un once con unos jugadores perdidos y a un Dépor que goleó cómodamente. Sin embargo, hay que ser justos: las cosas han cambiado desde el principio de la temporada. El viernes a las 20:45, el conjunto de Víctor Fernández visita la capital del Turia con no demasiadas esperanzas de sacar puntos. No es cuestión de falta de imparcialidad, sino de lo que están mostrando ambos equipos. Los coruñeses vienen de perder ante el Sevilla (3-4) en un caos de partidos, de empatar a nada en casa del Almería y de caer de nuevo en el derbi gallego. De todas formas, volvamos a aquel partido de ida; el mejor del Deportivo en toda la temporada y también el peor del Valencia.

En su momento, nos encontramos con dos factores diferenciales en contra: el primero, la baja de André Gomes por lesión y, segundo, la suplencia de Diego Alves por una lesión en el calentamiento. Es decir: el jugador más talentoso y el portero titularísimo (lo cierto es que Yoel no le ha recortado distancias; más bien todo lo contrario) no podían estar en Riazor. La alineación de Filipe Augusto y Javi Fuego en el centro del campo hizo que Parejo se perdiese en un trivote absolutamente kafkiano. La falta de imaginación y de definición provocaron que Rodrigo y Alcácer no metiesen sus oportunidades; la endebleza defensiva generada por una gran actuación de Cavaleiro y Lucas Pérez hizo el resto. Yoel tampoco ayudó demasiado, tampoco vamos a negarlo…

Estabilidad, pero sin resultados

Supongo que cuando entrenas a un equipo que pelea por no descender y las cosas no funcionan, es habitual ir cambiando constantemente para terminar de tocar la tecla que salve al equipo. La pareja de mediocentros del Dépor ha variado decenas de veces, así como el once titular: Bergantiños-Medunjanin en medio (la más regular al comienzo); un trivote añadiendo a Juan Domínguez; las bandas con doble lateral; el delantero (por suerte llegó Oriol Riera para borrar las dudas)… Ahora la historia es algo diferente. La defensa es fija desde hace bastante tiempo: Juanfran, Sidnei, Ínsua y Luisinho; el doble pivote parece asentado desde la llegada de Celso Borges, que acompaña al (casi) indiscutible Álex Bergantiños; dos de los tres mediapuntas son fijos: Cavaleiro y Lucas Pérez, con la duda de Cuenca o José Rodríguez.

“Tenemos que buscar el equilibrio. Los goles encajados son nuestra asignatura pendiente”, declaró Bergantiños en Radio Voz.

Víctor Fernández ya acostumbra a formar con un 4-2-3-1 de partida, aunque este sistema suele ser muy adaptable en función de la situación de partido. Todo gira alrededor de Lucas Pérez e Isaac Cuenca. Al extremo de Reus le gusta retrasar su posición hasta la de interior para estar en contacto con la pelota constantemente. Cuando esto ocurre, Lucas escora un poco su posición a la izquierda y deja espacio para que Luisinho (lateral zurdo) se incorpore al ataque. En situación defensiva cambian este 4-3-3 “improvisado” por un ordenado 4-4-1-1. La libertad de la mediapunta se la queda el talentoso atacante cedido del PAOK, demostrando su importancia en el esquema deportivista. Podemos afirmar, casi sin duda, que Lucas Pérez es el jugador con más calidad del equipo. Con los mediapuntitas zurdos ya se sabe, ¿no?

El potencial ofensivo del equipo se basa en el uso de sus extremos, potentes, rápidos y habilidosos. La espalda de los laterales es el punto que tratan de explotar constantemente, ya sea mediante transiciones rápidas o balones largos desde la defensa. Gayà y (sobre todo) Barragán tendrán trabajo extra y seguramente vayan a necesitar ayudas de Piatti y Feghouli. Pero también habrá que tener cuidado con la diestra de Borges. El impacto del mediocentro costarricense ha sido inmediato en la Liga (debutó con dos goles: uno de rebote y otro de penalti, pero goles al fin y al cabo). Sus disparos de media distancia y sus incorporaciones hasta el borde del área también deberán ser vigiladas. El balón parado también, aunque el Deportivo no destaque especialmente en este aspecto.

Valencia C.F vs Deportivo - Football tactics and formations

Puntos débiles evidentes

En el partido contra el Sevilla se vio uno de los graves defectos que debe aprovechar el Valencia: el espacio entre su doble pivote y su línea defensiva es lo suficientemente grande como para que André Gomes (juega casi seguro por la sanción de Javi Fuego; Enzo Pérez ejercerá el rol más posicional) acuchille a los blanquiazules por el centro. Pero en definitiva, la calidad -individualmente, más allá del colectivo- de cada uno de sus defensores no es excesivamente alta. Vitolo aprovechó su soledad y provocó un destrozo enorme en el sistema defensivo deportivista. Los laterales son eminentemente ofensivos y su retorno lento, más según va avanzando el partido y las necesidades del equipo, también son otro de los puntos que puede tratar de aprovechar el Valencia. Piatti partirá en la misma posición que el jugador canario.

Aunque falta saber con certeza el once que alineará Víctor Fernández, el Dépor seguramente adopte una estrategia contragolpeadora: se cerrarán y aprovecharán la velocidad de sus carriles para hacer daño al conjunto ché. Por lo que no es descartable ver a Cuenca en el banquillo en detrimento de otro mediocentro como Juan Domínguez para mejorar, aunque sea por cantidad y no por calidad, la parcela central. La otra de las dudas está en saber si Nuno decidirá poner a Enzo para suplir a Fuego, puesto que tiene a Filipe Augusto (no, por favor) y a Tropi (canterano, mediocentro defensivo) como posibles alternativas. Tampoco está claro si Alcácer recuperará el sitio en el once en lugar de Negredo, aunque lo más seguro es que sea el vallecano quien ocupe la punta del ataque. Mustafi también es baja (acumulación), así que lo más seguro es que el recién convocado por Sabella, Lucas Orbán, ejerza de pareja de Otamendi, aunque Nuno ha probado con Vezo.

Sea como sea, pero por favor señores, no repitan los mismos errores.

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